La iluminación es, probablemente,
la herramienta más poderosa y menos comprendida de la decoración.
No se trata de "ver", se trata de "sentir".
Para lograr una iluminación de revista,
debemos trabajar en capas,
evitando el efecto "sala de espera" que produce una única luz central.
Los Tres Niveles de la Iluminación:
Luz de Ambiente (General):
Es la capa base.
Lo ideal es que sea indirecta,
como gargantas de LED en el techo o plafones que difuminen la luz.
Siempre debe ser cálida.
Luz de Tarea (Funcional):
Es la que te permite cocinar sin sombras,
leer sin forzar la vista o maquillarte con precisión.
Se ubica bajo las alacenas, sobre los escritorios o en mesas de luz.
Luz Decorativa (De Acento):
Aquí es donde ocurre la magia.
Un spot que ilumina una planta desde el suelo
crea sombras dramáticas en la pared.
Una lámpara de diseño sobre una mesa lateral se convierte en una escultura.
El Secreto del Interiorista:
Usar diferentes alturas.
Si todas tus luces están en el techo, el ambiente se ve plano.
Sumá una lámpara de pie (altura media) y
algunas velas o lámparas de mesa pequeñas (altura baja).
Al encender todas a la vez,
el espacio adquiere una tridimensionalidad que invita a quedarse.
