Cuando el calor cede y el 21 de marzo asoma,
nuestra casa nos pide un cambio de ritmo.
La decoración de transición es el arte de preparar el nido
para los meses fríos sin perder la frescura.
De la Gasa al Tusor y la Lana:
El primer paso es el recambio textil.
Guardamos las fundas de lino liviano y las gasas que volaban con el ventilador.
Es hora de las capas.
Sobre el sofá, sumá una manta de lana pesada.
En la cama, el "layering" es fundamental:
sábanas de algodón de muchos hilos,
un acolchado neutro y una manta de punto grueso al pie.
La Temperatura del Color:
El otoño nos invita a una paleta más saturada.
No hace falta pintar las paredes;
podés introducir el verde musgo, el terracota profundo o el ámbar
a través de accesorios como velas, libros de mesa y cuencos de madera.
La luz natural cambia en esta época,
volviéndose más dorada y baja,
lo que resalta maravillosamente los tonos ocres y las texturas de madera natural.
